La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, presentó un balance optimista sobre la situación económica del país durante su conferencia matutina, destacando que el mercado laboral ha alcanzado cifras históricas en este primer trimestre de 2026. El informe, titulado Récords de Empleo y Salarios: Panorama 2026, subraya la importancia de estos logros. Según los datos del Inegi y el IMSS, el país registró 422 mil nuevos empleos en comparación con el mismo periodo del año pasado. Pero el dato que más resalta en el informe es el número de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social, que en marzo alcanzó los 22 millones 724 mil 680 puestos formales, la cifra más alta registrada en la historia de México.
Este crecimiento en la formalidad laboral ha venido acompañado de una política agresiva de recuperación salarial. La mandataria recordó que, con la consolidación del «Segundo Piso de la Transformación», el salario mínimo diario ha llegado a los 315.04 pesos en este 2026 dentro de un entorno de Récords de Empleo y Salarios: Panorama 2026. Al comparar estas cifras con el pasado, la diferencia es drástica: el salario mensual promedio ha pasado de menos de 3 mil pesos al inicio del sexenio anterior a poco más de 9 mil 400 pesos en la actualidad. Para la Presidenta, este fenómeno no es producto de la casualidad, sino de una estrategia de distribución de la riqueza que prioriza el poder adquisitivo de las mayorías.
El secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños, aportó detalles técnicos que sitúan a México en una posición privilegiada dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Con una tasa de desocupación de apenas el 2.4%, México ostenta el nivel de desempleo más bajo de todos los países que integran este organismo. Actualmente, 60.2 millones de personas se encuentran ocupadas en diversas actividades, siendo el sector servicios —específicamente restaurantes y servicios profesionales— el principal motor de esta expansión durante el último trimestre. Todo esto confirma el impacto de los Récords de Empleo y Salarios: Panorama 2026 en la economía nacional.
Un indicador social clave en este reporte es la disminución de la pobreza laboral, que se ubica en su punto más bajo desde que se tiene registro, con un 32.3%. Esto significa que un mayor porcentaje de familias mexicanas ahora puede cubrir el costo de la canasta alimentaria básica exclusivamente con sus ingresos laborales. Desde enero de 2019 a la fecha, se han creado 6.9 millones de empleos totales, de los cuales el 58 por ciento son formales. Este cambio estructural sugiere que la economía mexicana no solo está generando trabajo, sino que está moviendo la balanza hacia empleos con seguridad social y prestaciones. Así, el contexto de Récords de Empleo y Salarios: Panorama 2026 representa un parteaguas para el bienestar social.
Zoé Robledo, director del IMSS, enfatizó que la calidad del empleo también ha mostrado una mejora constante. El salario base de cotización, que es el promedio con el que los patrones registran a sus trabajadores ante el seguro, subió a 663.5 pesos diarios. En los últimos doce meses, este salario tuvo un incremento real del 7.1%, equivalente a 44 pesos diarios adicionales. Estas cifras son fundamentales porque no solo impactan en el consumo actual de las familias, sino que aseguran mejores fondos de ahorro para el retiro y una mayor recaudación para el sistema de salud pública del país.
Este panorama de empleo récord en 2026 se presenta como la columna vertebral de la estabilidad social en México. Mientras otros países enfrentan crisis de desocupación o estancamiento salarial, el modelo mexicano parece haber encontrado un equilibrio entre la creación de puestos de trabajo y el fortalecimiento de la base de la pirámide económica. Por último, el informe Récords de Empleo y Salarios: Panorama 2026 será determinante para evaluar los logros y desafíos que enfrenta el país en materia laboral. No obstante, el reto persiste en los sectores que aún permanecen en la informalidad, pero con una tasa de desempleo históricamente baja, el gobierno federal tiene un margen de maniobra considerable para profundizar sus reformas en materia de derechos laborales y bienestar social.


