Son más de 132 mil: familias de desaparecidos encaran al alto comisionado de la ONU

La visita del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, a la Ciudad de México, se convirtió en un foro de cruda realidad tras una reunión de casi dos horas con familiares de personas desaparecidas. En el Centro Cultural España, representantes de 25 familias provenientes de diversos estados del país expusieron la magnitud de una crisis que, según sus registros, supera las 132 mil víctimas. El diálogo abarcó desde casos emblemáticos de la llamada «Guerra Sucia» hasta desapariciones de la presente década. Así, se configuró un mapa de impunidad sistémica donde las instituciones, según denunciaron los colectivos, han fallado en su responsabilidad primordial de búsqueda, verdad y reparación integral.

El encuentro no estuvo exento de tensiones significativas fuera de la agenda oficial. Un grupo de madres buscadoras que no fueron convocadas formalmente abordó a Türk a su salida para entregarle una misiva y reclamar la falta de atención por parte de la representación de la ONU-DH en México, encabezada por Humberto Henderson. Por consiguiente, las familias expresaron su malestar ante lo que perciben como una agenda de reuniones selectiva que deja fuera a las voces más críticas de la sociedad civil. Alicia de los Ríos, hija de una víctima de la Brigada Blanca de 1978, explicó que la reunión fue producto de la presión directa de las plataformas de búsqueda. De esta forma, lograron finalmente presentar al funcionario internacional un contexto de desatención.

Durante la sesión, los familiares instaron al Alto Comisionado a pronunciarse a favor de activar el artículo 34 de la Convención Internacional en la materia. El objetivo era que la crisis de desapariciones en México sea llevada formalmente ante la Asamblea General de la ONU. Ante esta solicitud, Türk se mostró receptivo pero reconoció las dificultades que imponen las fuerzas geopolíticas actuales. En un gesto de honestidad administrativa, se admitió que la capacidad operativa de la oficina de la ONU-DH en México se ha visto mermada por recortes presupuestales. Esto explicaría su ausencia en diversas actividades de acompañamiento a las víctimas durante los últimos años, un factor que limita el alcance de su observación internacional.

A pesar de las limitaciones logísticas, Volker Türk manifestó su profunda solidaridad con el dolor de las familias, reconociendo en sus plataformas digitales que la valentía y resiliencia de los buscadores son fuentes de inspiración. No obstante, para colectivos como «Búscame Buscando Desaparecidos México», las palabras de aliento no bastan frente a una cifra alarmante de 45 desapariciones diarias en el país. El reclamo central hacia el funcionario de las Naciones Unidas fue la necesidad de una intervención internacional más rigurosa y vinculante. Por ello, exigieron una acción que obligue al Estado mexicano a abandonar la negación del fenómeno y a fortalecer sus mecanismos de identificación forense y procuración de justicia.

La jornada cerró con una sensación de claroscuro para las víctimas. Si bien lograron que la máxima autoridad de derechos humanos de la ONU escuchara de viva voz la dimensión de la crisis, la incertidumbre sobre las acciones concretas de la Asamblea General persiste. Para las 12 plataformas de búsqueda presentes, el reto sigue siendo romper la continuidad de la impunidad que une a los casos históricos con los actuales. En este 2026, la desaparición forzada se mantiene como la herida más profunda del tejido social mexicano. El encuentro con Volker Türk dejó claro que, sin un compromiso presupuestal y político real, el camino hacia la justicia seguirá siendo una carrera de obstáculos.

Redacción Rotativo de México
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