En la conmemoración del 112 aniversario de la Gesta Heroica del Puerto de Veracruz, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó en Antón Lizardo que la defensa de la soberanía nacional no es un episodio estático de los libros de historia. Más bien, es una práctica ética y cotidiana. Durante la ceremonia de Jura de Bandera de 419 cadetes en la Heroica Escuela Naval Militar, la mandataria subrayó que el México contemporáneo exige marinos cuya valentía esté intrínsecamente ligada a la integridad, la honestidad y un patriotismo inquebrantable. Para el Ejecutivo Federal, la formación de los nuevos cuadros navales debe sostenerse en hombres y mujeres de principios. Estos cuadros deben ser capaces de honrar su palabra y su vocación de servicio al pueblo por encima de cualquier interés particular o tentación de poder.
La conmemoración del 21 de abril de 1914, fecha en que inició la intervención estadounidense en Veracruz, sirvió como eje para un discurso centrado en la independencia nacional. Sheinbaum recordó que aquella resistencia, aunque superada en términos materiales por las fuerzas extranjeras, fue una afirmación moral rotunda del pueblo mexicano. Además, destacó que los jóvenes que defendieron el puerto frente a la ocupación actuaron con una dignidad y un amor a la patria que hoy debe servir de brújula para las nuevas generaciones de oficiales. En este sentido, enfatizó que México se consolida como una nación libre y soberana. Es una convicción que rige la política exterior y la relación de respeto mutuo con todas las naciones del mundo.
Un aspecto relevante de la ceremonia fue la composición de la generación de cadetes, donde 179 de los 419 integrantes son mujeres, pertenecientes a la Escuela Naval Militar, la Escuela Médico Naval y la Escuela de Enfermería Naval. La presidenta señaló que la inclusión y la equidad fortalecen a las fuerzas armadas, aportando una visión humanista y profesional al desempeño de sus funciones. Al dirigirse a los jóvenes, les recordó que el uniforme que portan representa autoridad, pero también compasión, responsabilidad y un compromiso ineludible con la vida. «Honren siempre su vocación», expresó la mandataria, reiterando que la rectitud en el desempeño es la mejor forma de servir a la patria.
Por su parte, el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, coincidió en que el compromiso ético de las fuerzas armadas debe ser permanente. Además, definió el honor como «actuar correctamente cuando nadie observa». Esta visión de transparencia institucional se suma al mensaje de la cadete Alison Fernández Reyes. Ella, a nombre de su generación, asumió la responsabilidad de integrarse al cuerpo que garantiza la integridad del territorio nacional. La jura de lealtad a la bandera se convierte así en un pacto social. En este acto, la Armada de México ratifica su papel como pilar de la estabilidad en un entorno global complejo, donde la soberanía se defiende con profesionalismo.
Al evento asistieron figuras clave del gabinete de seguridad y del Poder Judicial, incluyendo al secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, y al ministro presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar Ortiz. La presencia de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, y representantes del Poder Legislativo, subrayó la unidad institucional en torno a la efeméride. En conclusión, la jornada en Antón Lizardo no solo honró el pasado heroico de 1914. Además, trazó la ruta de una Marina que, en este 2026, apuesta por la profesionalización y la ética como sus principales insignias de combate frente a los retos del futuro.


