La agencia Fitch Ratings ratificó la calificación de la deuda soberana de México en “BBB-” con perspectiva estable, confirmando así que el país conserva su grado de inversión. Esta evaluación refleja un riesgo mínimo de incumplimiento, lo cual es fundamental para mantener la confianza de los inversionistas internacionales.
El análisis de Fitch destaca que México conserva una política macroeconómica prudente, finanzas externas robustas y una economía diversificada y de gran tamaño. Estas fortalezas estructurales permiten a la economía mexicana mantener cierta estabilidad frente a un entorno económico internacional adverso.
Sin embargo, la calificación también refleja limitaciones importantes. Entre ellas se encuentran un crecimiento económico a largo plazo moderado, indicadores de gobernanza débiles, retos fiscales relacionados con una baja base de ingresos y presiones presupuestarias, además de la carga financiera que representa Petróleos Mexicanos (Pemex).
Fitch anticipa una contracción económica de 0.4% durante este año. Esta previsión obedece a factores como el proteccionismo comercial de Estados Unidos, impulsado por políticas recientes de la administración Trump, los aranceles impuestos y la desaceleración económica de ese país. México, cuya economía depende significativamente de las exportaciones hacia el mercado estadounidense, se encuentra particularmente expuesto a estos riesgos.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público celebró el anuncio, señalando que con esta decisión México mantiene el grado de inversión con las ocho principales agencias calificadoras. Además, la calificadora japonesa R&I también ratificó la nota crediticia de México en “BBB+” con perspectiva estable.
Ambas agencias destacaron que el país mantiene condiciones favorables para seguir accediendo a los mercados financieros globales, reafirmando el compromiso con la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de la deuda pública.


