La silicosis, una enfermedad pulmonar devastadora, ha comenzado a poner en riesgo la vida de los artesanos de Teotihuacán. Esta enfermedad, causada por la inhalación de partículas de sílice, afecta a aquellos que trabajan con obsidiana, una piedra característica de la región. La enfermedad es difícil de diagnosticar y puede tardar años en manifestarse, lo que ha llevado a una creciente preocupación por la salud de estos trabajadores.

Luis Rogelio Rivero Chong, Director de la Zona Arqueológica de Teotihuacán, expuso que la silicosis es un problema de salud pública que aún no ha sido reconocido ni atendido adecuadamente por las autoridades. El daño es particularmente grave entre los artesanos que, al tallar obsidiana, liberan partículas de sílice que, al ser inhaladas, se acumulan en los pulmones y causan fibrosis, dificultad respiratoria y en casos extremos, la muerte.
Esta situación, que ya ha cobrado vidas, está siendo ignorada por las autoridades de salud, a pesar de la creciente evidencia. Rivero Chong ha solicitado a las autoridades gubernamentales y organizaciones locales mayor apoyo, instando a la implementación de medidas preventivas, como el uso de cubrebocas y la instalación de sistemas de ventilación adecuados en los talleres. Sin embargo, los artesanos no tienen los recursos para realizar estas mejoras por su cuenta, lo que complica aún más la situación.
El diagnóstico temprano de la silicosis es complejo, ya que sus síntomas suelen confundirse con otras enfermedades respiratorias. Sin embargo, la disnea (dificultad para respirar) y la tos crónica son señales claras de que alguien podría estar afectado. Con el paso de los años, los pulmones de las personas que padecen esta enfermedad se endurecen, lo que lleva a una pérdida de movilidad y, finalmente, a complicaciones graves de salud.

A pesar de la falta de respuesta oficial, el Director de la Zona Arqueológica continúa buscando soluciones, como la inclusión de Teotihuacán en programas de salud pública que ofrezcan apoyo a los artesanos y sus familias. Mientras tanto, muchos siguen trabajando con obsidiana, no solo como una fuente de sustento, sino como una tradición que ha sido parte de su identidad durante generaciones.
Sin embargo, la única esperanza radica en un enfoque preventivo y educativo, que permita a los artesanos continuar con su oficio sin comprometer su salud.


