Los republicanos ven una oportunidad única para reformar los procedimientos de votación en 2025, aprovechando un posible control de la Casa Blanca y el Congreso. Sus propuestas clave incluyen exigir prueba de ciudadanía y establecer identificaciones más estrictas para restaurar la confianza en las elecciones.
El representante Bryan Steil, presidente de la Comisión de Administración de la Cámara, destacó que las leyes ACE y SAVE, enfocadas en estas reformas, podrían avanzar con un gobierno republicano unificado. Sin embargo, se anticipa una férrea oposición demócrata, quienes critican estas iniciativas por restringir el acceso al voto.
Por su parte, los demócratas proponen alternativas como financiamiento federal exclusivo para oficinas electorales y limitar la influencia del dinero extranjero. También consideran posible aceptar requisitos de identificación del votante, siempre que existan salvaguardias para proteger los derechos de los electores.
El debate se intensifica, especialmente por las afirmaciones republicanas sobre supuestos votos de no ciudadanos, que, según investigaciones, son casos aislados y generalmente no intencionales. Mientras tanto, los republicanos buscan reforzar el registro electoral, eliminando lagunas que permitan a no ciudadanos registrarse o votar, algo que los demócratas consideran infundado y desproporcionado.
A medida que se aproxima el nuevo ciclo legislativo, ambas partes exploran un terreno común, aunque sus visiones sobre la accesibilidad y seguridad electoral siguen enfrentadas.


