Este lunes, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, presentó una propuesta para prohibir la circulación de vehículos que utilicen tecnología relacionada con China y Rusia, enfocándose en autos conectados, que se comunican con infraestructuras o plataformas del fabricante, y en vehículos autónomos, que operan sin conductor. Esta medida, en la práctica, bloquearía la entrada de nuevos vehículos chinos al mercado estadounidense.
Con la publicación de esta normativa, se ha abierto un periodo de 30 días para recibir comentarios del público y de actores clave, como la industria automotriz. Durante este tiempo, las partes interesadas podrán expresar sus opiniones y preocupaciones antes de que la normativa entre en vigor.
La propuesta se produce en un contexto de creciente tensión tecnológica entre Estados Unidos y ambas potencias extranjeras. El gobierno estadounidense busca limitar el acceso a infraestructuras críticas y reducir la dependencia de tecnologías que podrían representar riesgos para la seguridad nacional. Los vehículos conectados y autónomos, que dependen de redes de comunicación avanzadas, son vistos como una posible vulnerabilidad en este sentido.
A medida que la normativa avanza, se espera que las empresas automotrices, especialmente las que dependen de componentes fabricados en China o Rusia, presenten argumentos en contra, señalando posibles implicaciones económicas y comerciales. No obstante, el gobierno de Biden ha subrayado que la seguridad tecnológica es una prioridad en su agenda.


