El histórico entrenador Bill Belichick y el propietario de los New England Patriots, Robert Kraft, no lograron ser seleccionados para integrar la Clase 2026 del Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional, ubicado en Canton, Ohio, luego de no alcanzar los votos necesarios dentro del comité de selección conformado por 50 integrantes.
Kraft participó por primera vez como finalista en la categoría de colaboradores, pero no obtuvo el respaldo suficiente para ser incluido en la nueva generación de inmortales de la NFL, que será presentada oficialmente durante la ceremonia de NFL Honors en San Francisco. La ausencia del dueño de los Patriots llamó la atención debido a las recientes modificaciones en el sistema de votación.
Uno de los cambios más relevantes provocó que Kraft y Belichick compitieran indirectamente entre sí dentro de un mismo grupo de cinco finalistas especiales. En esa lista también figuraban Roger Craig, Ken Anderson y L.C. Greenwood, quienes aspiraban en categorías fuera de la era moderna del fútbol americano.
Bajo el nuevo formato, cada votante debe elegir únicamente a tres de los cinco candidatos. Para asegurar su ingreso al Salón de la Fama, un aspirante necesita al menos 40 votos. En caso de que ninguno alcance ese número, el comité selecciona únicamente al más votado, aumentando así la competencia entre figuras históricas del deporte.

Otra modificación importante permitió que los entrenadores sean elegibles apenas un año después de su retiro, en lugar de esperar cinco temporadas como ocurría anteriormente. Esta actualización hizo posible que Belichick entrara de inmediato al proceso tras finalizar su etapa con los Patriots, donde construyó una de las dinastías más exitosas en la historia de la NFL.
La exclusión de Kraft también despejó las versiones que señalaban que su influencia dentro del comité había sido un factor que impedía la inducción de Belichick. Con ambos fuera de la Clase 2026, queda claro que el nuevo sistema elevó significativamente el nivel de exigencia para acceder al recinto de los inmortales.
Tanto el exentrenador como el dueño de la franquicia deberán esperar al menos un año para volver a ser considerados. Su legado en New England es innegable, tras liderar una era de dominio marcada por seis títulos de Super Bowl y más de dos décadas de protagonismo en la liga.
La decisión ha generado debate entre aficionados y analistas, quienes consideran que la trayectoria de ambos merece un lugar asegurado en Canton, aunque el proceso actual busca limitar el número de nuevos integrantes por generación.


