Brett Favre, una de las figuras más emblemáticas en la historia de la NFL, compartió nuevos detalles sobre el proceso que enfrenta tras haber sido diagnosticado con la enfermedad de Parkinson a finales de septiembre de 2025. El exmariscal de campo, considerado una leyenda por su impacto dentro y fuera del emparrillado, habló abiertamente sobre los efectos físicos que ha comenzado a experimentar en esta etapa temprana del padecimiento.
Favre explicó que su diagnóstico corresponde al Parkinson idiopático, la variante más común de la enfermedad. Señaló que, contrario a la percepción general, los temblores no son el único síntoma asociado al trastorno. En su caso, la rigidez muscular ha sido uno de los principales desafíos, especialmente durante las primeras horas del día, antes de iniciar su tratamiento médico.
El histórico exjugador de los Green Bay Packers relató que al despertar suele sentir su cuerpo completamente rígido, una condición que mejora gradualmente tras la ingesta de su medicación. Según explicó, el efecto del tratamiento permite que músculos y articulaciones recuperen parte de su movilidad, lo que le facilita desarrollar sus actividades cotidianas con mayor normalidad.
🚨HEARTBREAKING NEWS🚨
— MLFootball (@MLFootball) January 7, 2026
Legendary #NFL quarterback Brett Favre said he has GIVEN UP HOPE as he battles Parkinson’s disease 💔
Favre revealed that some days he feels like a pretzel from the pain and has to deal with shaking.
Brett does not not believe they will find a cure soon. pic.twitter.com/Q0qKoeHH1b
A lo largo del día, sin embargo, el cansancio incrementa ciertos síntomas. Favre reconoció que al final de la jornada puede presentar temblores leves, aunque destacó que, hasta el momento, sus capacidades cognitivas y de memoria se mantienen estables. Esta situación le ha permitido conservar claridad mental y continuar participando en proyectos personales y profesionales.
Uno de los aspectos más notorios del avance de la enfermedad, según detalló, se ha manifestado en el lado derecho de su cuerpo. El exquarterback explicó que tareas simples, como recoger un objeto pequeño, pueden convertirse en un reto prolongado cuando intenta realizarlas con su mano derecha, lo que lo obliga a compensar utilizando la izquierda.
Favre fue enfático al reconocer que el Parkinson no tiene cura, aunque mencionó que frecuentemente escucha versiones optimistas sobre avances médicos que podrían cambiar ese panorama en el futuro. A pesar de ello, aseguró mantener una postura realista frente a su diagnóstico, sin generar expectativas que no pueda controlar.
Con una carrera de 16 temporadas en Green Bay, Brett Favre dejó una huella imborrable en la NFL, consolidándose como uno de los mejores quarterbacks de todos los tiempos. Hoy, su testimonio ofrece una mirada humana sobre el impacto de una enfermedad neurodegenerativa en una figura histórica del deporte profesional.


