El desabasto de combustible comienza a generar preocupación en Oaxaca luego de que integrantes de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantuvieran durante dos semanas un bloqueo en la planta de Petróleos Mexicanos (Pemex) ubicada en Santa María El Tule.
La protesta magisterial ha complicado la distribución de gasolina y diésel en diversas zonas del estado, especialmente en los Valles Centrales, donde usuarios reportan largas filas en estaciones de servicio y dificultades para abastecer sus vehículos.
De acuerdo con reportes de empresarios gasolineros y distribuidores, al menos 17 estaciones de servicio han suspendido temporalmente operaciones debido a la falta de combustible. Mientras tanto, otras gasolineras continúan abiertas, aunque aplican medidas de racionamiento para extender sus inventarios y evitar quedarse sin producto en los próximos días.
La situación ha provocado incertidumbre entre la población, que ha comenzado a realizar compras anticipadas ante el temor de que el problema se agrave. Este comportamiento ha incrementado la demanda y acelerado el consumo de las reservas disponibles.
Reservas limitadas aumentan la presión
Especialistas del sector energético han señalado que las reservas estatales disponibles podrían ser insuficientes si el bloqueo continúa durante más tiempo. Estimaciones preliminares indican que el combustible almacenado alcanzaría para menos de cuatro días bajo las condiciones actuales de consumo.
La planta de Pemex en Santa María El Tule desempeña un papel estratégico en la distribución de hidrocarburos para diversas regiones de Oaxaca. Cualquier interrupción prolongada en sus operaciones repercute directamente en la cadena logística y en el abastecimiento de estaciones de servicio.
Además de afectar a conductores particulares, la situación impacta a empresas transportistas, servicios de carga y sectores económicos que dependen del suministro constante de combustibles para mantener sus actividades. Entre ellos se encuentra la industria minera, considerada una de las más relevantes para algunas zonas del estado.
Organizaciones empresariales han manifestado preocupación por las posibles consecuencias económicas derivadas del problema. Advierten que una interrupción prolongada podría afectar la movilidad de mercancías, elevar costos operativos y generar retrasos en distintos procesos productivos.

Impacto económico y social en Oaxaca
Mientras continúan las acciones de protesta, miles de ciudadanos enfrentan complicaciones para desplazarse y desarrollar sus actividades cotidianas. Las filas en gasolineras se han convertido en una imagen frecuente en varias localidades, reflejando la creciente presión sobre la disponibilidad de combustibles.
Las autoridades mantienen el monitoreo de la situación mientras buscan alternativas para evitar un escenario de mayor afectación. Sin embargo, hasta el momento persiste la incertidumbre respecto al tiempo que podría prolongarse el conflicto.
El caso evidencia la importancia de la infraestructura energética para la operación diaria de comunidades, empresas y servicios públicos. También pone de relieve los efectos que pueden generar los bloqueos en instalaciones estratégicas para el abastecimiento regional.
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