El Reino Unido reafirmó este viernes su postura sobre la soberanía de las Islas Malvinas y aseguró que el archipiélago “es británico y seguirá siéndolo”, luego de que el presidente de Argentina, Javier Milei, anunciara medidas contra empresas vinculadas con operaciones que su gobierno considera no autorizadas y retomara la reivindicación territorial argentina.
El jefe de la diplomacia británica, Ed Miliband, sostuvo que la posición de Londres sobre las islas es “inquebrantable” y afirmó que su condición se mantiene por la voluntad de sus habitantes. En el mismo sentido, el ministro británico de Defensa, Wes Streeting, señaló que los habitantes del archipiélago eligen ser británicos.
La respuesta del Reino Unido se produjo después de que Milei hablara de “vientos de cambio” favorables al reclamo argentino sobre las Malvinas, tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump relacionadas con la histórica disputa territorial.
La tensión aumentó también por el proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por la compañía británica Rockhopper y la israelí Navitas en aguas ubicadas a 220 kilómetros al norte de las islas. El gobierno argentino ha cuestionado estas operaciones y Milei anunció que endurecerá las sanciones y penas contra compañías relacionadas con actividades que considera no autorizadas.
El mandatario argentino también informó sobre la creación de una base naval en la provincia patagónica de Tierra del Fuego, en medio del renovado debate por la soberanía del archipiélago.
Argentina y el Reino Unido mantienen desde hace décadas una disputa por las Islas Malvinas, territorio ubicado en el Atlántico Sur. Ambos países protagonizaron una guerra en 1982 que terminó con la rendición del gobierno dictatorial argentino tras 74 días de enfrentamientos.
La disputa por la soberanía es reconocida oficialmente por una resolución de la ONU de 1965, que insta a ambas naciones a buscar una solución mediante la vía diplomática y evitar decisiones unilaterales. Mientras Argentina mantiene su reclamo histórico, el Reino Unido insiste en que las islas continuarán bajo su administración.



