Menos delitos en papel… ¿y más tranquilidad para los mexiquenses?

Escrito por: Fernando Sánchez

El Gobierno del Estado de México presume una reducción de 34% en homicidios dolosos y de 52% en robo de vehículo en los 15 municipios que integran el llamado Mando Unificado de la Zona Oriente. La cifra, presentada en la Mesa de Paz encabezada por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, busca posicionarse como uno de los mayores logros de seguridad en la entidad. Pero la pregunta inevitable es: ¿realmente hay motivos para celebrar?

Sí, cualquier disminución en delitos de alto impacto debe reconocerse. Nadie puede minimizar la importancia de reducir homicidios o robos de vehículos en municipios históricamente golpeados por la violencia como Ecatepec, Chimalhuacán o Valle de Chalco. Sin embargo, el discurso oficial parece quedarse únicamente en los porcentajes y no en la realidad cotidiana que todavía viven millones de mexiquenses.

Porque mientras el gobierno habla de “resultados positivos”, en buena parte del Oriente mexiquense la percepción de inseguridad sigue intacta. El transporte público continúa siendo uno de los principales focos de riesgo, las extorsiones no desaparecen y muchas colonias siguen bajo la sombra de la delincuencia organizada y la impunidad. En otras palabras: bajar estadísticas no necesariamente significa recuperar la tranquilidad.

Además, el anuncio deja más preguntas que respuestas. ¿Cuál es la metodología exacta para medir esa disminución? ¿Las cifras provienen de carpetas de investigación iniciadas o de delitos realmente cometidos? Porque en el Estado de México existe un problema histórico: miles de delitos simplemente no se denuncian. La cifra negra sigue siendo enorme y eso distorsiona cualquier narrativa triunfalista.

También llama la atención que el gobierno hable de 412 días de estrategia y apenas vaya en su “Mesa de Paz número 87”. Más allá de la propaganda institucional, la ciudadanía espera resultados palpables, no únicamente ruedas de prensa con porcentajes optimistas. Y aunque la coordinación entre fuerzas federales, estatales y municipales es positiva, tampoco puede venderse como una hazaña extraordinaria algo que en realidad debería ser la obligación básica de cualquier administración.

El riesgo de este tipo de comunicados es caer en la autocomplacencia. Porque presumir reducciones estadísticas en una de las regiones más violentas y pobladas del país puede sonar desconectado de la realidad para quienes siguen viviendo asaltos diarios, miedo al salir de casa o desconfianza absoluta hacia las autoridades.

La verdadera prueba no será un comunicado con cifras alentadoras, sino lograr que la gente vuelva a sentirse segura en las calles. Y en el Oriente del Estado de México, esa meta todavía parece lejana.

Redacción Rotativo de México
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