Durante el periodo de Semana Santa, especialmente en el Sábado de Gloria, diversas presas del Estado de México se convirtieron en puntos críticos por el incremento de accidentes relacionados con ahogamientos. Autoridades estatales advirtieron que la combinación de imprudencia, consumo de alcohol y desconocimiento de las condiciones del agua elevó significativamente el riesgo para quienes acudieron a estos sitios.
Presas: de espacios recreativos a zonas de peligro
Aunque muchas familias utilizaron estos cuerpos de agua como una alternativa a los balnearios, lo cierto es que la mayoría de las presas no contaban con condiciones adecuadas para actividades recreativas. La falta de vigilancia, señalización y medidas de seguridad las convirtió en lugares potencialmente mortales.
Entre los puntos identificados como focos rojos se encontró la Presa Ignacio Ramírez, ubicada en Almoloya de Juárez, caracterizada por sus corrientes internas y cambios bruscos de profundidad. También destacó la Presa de Villa Victoria, donde factores como el viento y la extensión del embalse provocaron incidentes, incluso con embarcaciones improvisadas.
En el Valle de México, la Presa Madín representó otro riesgo importante debido a su fondo lodoso y la presencia de vegetación acuática, mientras que la Presa de San Miguel Almaya, en Capulhuac, concentró afluencia familiar, pero presentó hundimientos repentinos por su suelo inestable.

👉 Consulta más información sobre seguridad en temporada vacacional en https://www.rotativodemexico.com/ y mantente prevenido.
El riesgo invisible bajo el agua
Especialistas en protección civil advirtieron sobre fenómenos como el llamado “efecto ventosa”, que ocurre cuando el lodo atrapó los pies, dificultando salir del agua. A esto se sumó el choque térmico, provocado por la baja temperatura, que generó espasmos musculares y pérdida de control corporal.
En la zona norte del estado, la Presa de Tepetitlán, en San Felipe del Progreso, registró múltiples incidentes en años recientes, principalmente con jóvenes que ingresaron al agua sin medir los riesgos. Asimismo, sitios como la Presa Antonio Alzate, la Presa El Ángulo y la Laguna de Ojuelos también fueron escenario de accidentes fatales.
La falsa sensación de seguridad en las orillas fue otro factor determinante, ya que muchos de estos cuerpos de agua presentaron caídas abruptas de profundidad que sorprendieron a los visitantes.
Alcohol y descuido, factores determinantes
De acuerdo con reportes de emergencia, el consumo de bebidas alcohólicas estuvo presente en un alto porcentaje de los casos de ahogamiento en adultos. Esta condición disminuyó los reflejos y la capacidad de reacción, aumentando el riesgo en situaciones de peligro.
Además, la falta de supervisión en menores fue una constante en estos incidentes. Un descuido de segundos pudo derivar en consecuencias fatales, ya que un ahogamiento pudo ocurrir en menos de medio minuto y, en muchos casos, sin emitir señales visibles.
👉 Infórmate sobre más recomendaciones de seguridad y prevención en https://www.rotativodemexico.com/ para proteger a tu familia en futuras temporadas.

Llamado a la prevención
Ante este panorama, autoridades como Protección Civil, el Servicio de Urgencias del Estado de México y la Cruz Roja reforzaron operativos en zonas de alta afluencia. Sin embargo, enfatizaron que la principal responsabilidad recayó en la ciudadanía.
Evitar ingresar a cuerpos de agua sin vigilancia, no consumir alcohol y mantener supervisión constante de niñas y niños fueron medidas básicas que pudieron marcar la diferencia entre una jornada recreativa y una tragedia.
El Sábado de Gloria se mantuvo como una tradición arraigada en el Estado de México, pero especialistas insistieron en que muchas presas no debieron considerarse espacios seguros para nadar. La prevención, señalaron, fue la herramienta más efectiva para evitar pérdidas humanas.


