La polémica llegó al Mundial de fútbol que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá luego de que una organización encargada de monitorear actos discriminatorios solicitara la salida de un oficial de revisión de video tras realizar un gesto que ha sido vinculado con movimientos de supremacía blanca.
El incidente ocurrió durante la transmisión oficial del encuentro entre Alemania y Curazao, correspondiente a la jornada inaugural del torneo. Mientras la señal mostraba al equipo de analistas encargados del VAR desde el centro de operaciones ubicado en Dallas, Texas, el australiano Shaun Evans apareció realizando una señal con la mano que rápidamente generó controversia en redes sociales y entre organismos especializados.
La organización Fare Network, colaboradora de la FIFA y de la UEFA en la vigilancia de expresiones racistas y discriminatorias dentro del fútbol internacional, manifestó su preocupación por la imagen captada durante la transmisión. Según explicó el organismo, el gesto observado se asemeja al símbolo conocido como “OK invertido”, el cual ha sido utilizado por grupos extremistas de ultraderecha y fue catalogado en 2019 por la Liga Antidifamación como un símbolo asociado al discurso de odio.
Tras analizar las imágenes, Fare emitió un comunicado en el que recomendó que Evans no continúe desempeñando funciones durante el resto de la competencia. Además, calificó el gesto como una representación vinculada a movimientos neonazis y cuestionó que se realizara precisamente cuando las cámaras enfocaban al equipo encargado de las revisiones arbitrales.
Hasta el momento, la FIFA no ha emitido una postura oficial sobre la situación. Tampoco se han pronunciado públicamente la Asociación Profesional de Árbitros de Fútbol de Australia ni Football Australia, organismos que fueron consultados sobre el caso.
Sin embargo, el contexto de la acción sigue generando debate. Diversos reportes indican que Evans sostiene que el gesto no tuvo ninguna connotación política o ideológica. De acuerdo con versiones cercanas al oficial, la señal habría sido una broma relacionada con un juego infantil dirigida a algunos de sus amigos.
El australiano forma parte del grupo de 30 especialistas seleccionados por la FIFA para desempeñarse como supervisores y analistas de video durante la Copa del Mundo. Este encuentro representaba su primera participación en la actual edición del torneo y su segundo Mundial consecutivo.
La controversia mantiene la atención sobre los protocolos disciplinarios del organismo rector del fútbol mundial y sobre las medidas que podrían adoptarse ante situaciones que involucren posibles mensajes discriminatorios durante el evento deportivo más importante del planeta.


