El Senado de la República fue sede del seminario “T-MEC: competitividad, desarrollo y fronteras”, un espacio que destacó por presentar un enfoque multidisciplinario. El objetivo fue evaluar los desafíos y oportunidades derivados del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. El encuentro, a cargo de Marlene Olivares y José María Ramos, reunió perspectivas académicas, políticas y territoriales. Esto permitió comprender los efectos transfronterizos que el acuerdo comercial genera en el país.
A diferencia de foros tradicionales, este seminario se distinguió por integrar evidencia empírica, análisis regional, investigación aplicada y debates estructurados entre especialistas. Esto permitió construir un diagnóstico más preciso sobre las implicaciones del T-MEC. Las áreas analizadas fueron la competitividad, la movilidad fronteriza y el desarrollo sostenible. Para ampliar el contexto sobre el acuerdo, pueden consultarse documentos oficiales en el portal del Gobierno de México (https://www.gob.mx/t-mec).
Un formato innovador para comprender los efectos transfronterizos
Uno de los elementos centrales del seminario fue la incorporación de enfoques territoriales. Estos permitieron contrastar la realidad del norte, centro y sur del país. Especialmente respecto a los impactos del T-MEC. Las ponencias destacaron cómo la dinámica fronteriza influye directamente en cadenas de suministro, inversiones estratégicas, mercados laborales y política industrial.

El foro también enfatizó la necesidad de evaluar el T-MEC no solo como un acuerdo comercial. También debe verse como un instrumento que transforma regiones, impulsa la cooperación institucional y replantea la relación entre competitividad y sostenibilidad. Para conocer estudios previos sobre integración regional, los asistentes fueron referidos al Colegio de la Frontera Norte (COLEF) (https://www.colef.mx).
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Evidencia empírica y propuestas aplicadas a políticas públicas
El formato del seminario permitió que la discusión avanzara hacia rutas de acción concretas. Mediante evidencia empírica y análisis comparados entre México, Estados Unidos y Canadá, se identificaron áreas prioritarias. Estas son fortalecimiento de capacidades institucionales, armonización regulatoria, modernización de aduanas y desarrollo equitativo de regiones fronterizas.
Las propuestas presentadas por Olivares y Ramos subrayaron la importancia de adoptar modelos colaborativos. Estos deberían incluir gobiernos locales, academia y sociedad civil. El objetivo es diseñar políticas que respondan a las realidades territoriales. Además, deben cumplir con los compromisos del T-MEC.
También se destacó que la cooperación regional debe orientarse hacia la innovación tecnológica, la infraestructura logística y el desarrollo sostenible. Estos factores pueden posicionar a México en un escenario de mayor competitividad internacional.
Un ejercicio que fortalece la discusión pública sobre el T-MEC
El seminario dejó claro que la integración de enfoques, la generación de conocimiento aplicado y la articulación entre actores son esenciales. Estos elementos son clave para comprender la complejidad del tratado comercial. Su formato incluyó mesas de análisis, estudios de caso y recomendaciones. Estos tienen potencial de convertirse en políticas públicas, especialmente en áreas relacionadas con movilidad fronteriza, seguridad económica y desarrollo regional.
Este ejercicio reafirmó la relevancia de que el Senado impulse espacios que fortalezcan la discusión pública. Es esencial evaluar los impactos del T-MEC y su papel en la transformación económica del país.
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