La escultura conocida como el “Hombre del Portafolio”, ubicada sobre Paseo de la Reforma, volvió a captar la atención pública tras la intervención del artista Miguel Peraza, quien restituyó el portafolio original a la figura, luego de que este fuera retirado en un acto de alteración urbana.
Durante varios meses, la pieza permaneció sin su elemento distintivo, lo que generó múltiples interpretaciones entre los transeúntes. En ese periodo, la escultura fue intervenida de manera informal con la colocación de un teléfono celular, lo que transformó temporalmente su significado y la convirtió en un reflejo contemporáneo de la vida digital.
La reposición del portafolio no solo implicó la recuperación física de la obra, sino también la restauración de su concepto original. La escultura representa al trabajador urbano, símbolo cotidiano de miles de personas que transitan diariamente por la capital, cargando responsabilidades, rutinas y aspiraciones.
Especialistas en arte urbano coinciden en que este tipo de intervenciones espontáneas revelan la manera en que la sociedad resignifica los espacios públicos. En este caso, el contraste entre el portafolio y el teléfono móvil evidenció la transición entre dos épocas: la del trabajo tradicional y la de la hiperconectividad.
La intervención realizada por Peraza devuelve equilibrio a la obra, reafirmando su identidad como representación del esfuerzo laboral en la ciudad. Sin embargo, el episodio deja una lectura adicional sobre cómo los ciudadanos interactúan con el arte público, adaptándolo a su propia realidad.
Hoy, el “Godín” de Reforma vuelve a su estado original, pero con una historia añadida que refleja la evolución de la vida urbana y el impacto de la tecnología en la identidad colectiva. La escultura permanece como un símbolo vigente de la rutina laboral y de la transformación constante de la sociedad.


