La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que en el Instituto Nacional Electoral (INE) no debe existir “ninguna sombra de corrupción”, al ser cuestionada sobre los señalamientos que involucran a su consejera presidenta, Guadalupe Taddei, por un presunto conflicto de intereses relacionado con un proveedor del organismo.
Durante su posicionamiento, la mandataria sostuvo que las dudas sobre la actuación de la autoridad electoral deben aclararse, especialmente porque el país ya se encuentra en un contexto de preparación del proceso electoral.
Sheinbaum también hizo una distinción respecto a sus anteriores declaraciones en defensa del INE. Explicó que las críticas actuales se relacionan con los cuestionamientos dirigidos a la actuación de su presidenta y no deben confundirse con el debate previo sobre la institución electoral.
Al preguntarle si considera que Taddei debería renunciar al cargo, la presidenta evitó pronunciarse a favor de su salida y señaló que esa determinación corresponde al propio instituto. En cambio, insistió en la importancia de que se lleven a cabo las auditorías necesarias para esclarecer los hechos.

Taddei rechaza señalamientos y descarta claudicar
La polémica se produce después de que se hicieran públicos cuestionamientos sobre la relación de Guadalupe Taddei con Alfredo Hernández Casillas, proveedor del INE. De acuerdo con la información difundida por La Jornada, la consejera presidenta no había respondido públicamente sobre esa relación.
Ante los señalamientos por un posible conflicto de intereses, Taddei manifestó que no “claudicará” en el desempeño de sus funciones y sostuvo que los ataques en su contra buscan afectar a la institución electoral.
Sus declaraciones se dieron en medio de las exigencias de actores políticos para que aclare la situación. El PRI y la organización Somos han pedido su renuncia si no demuestra su inocencia frente a los cuestionamientos relacionados con proveedores, según reportes del mismo medio.
Por su parte, Sheinbaum centró su postura en la necesidad de que las dudas se atiendan mediante los procedimientos correspondientes y que las auditorías permitan determinar si existen irregularidades.
Hasta que se esclarezcan los hechos, los señalamientos deben distinguirse de las conclusiones que puedan derivarse de una investigación. La controversia mantiene bajo atención pública la actuación de la presidencia del INE y la necesidad de garantizar transparencia en el organismo encargado de organizar las elecciones en México.


