Examen de control de la UNAM en la CDMX: estricta vigilancia e incidencias

El proceso de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México registró una jornada de alta intensidad operacional durante el inicio de la prueba de control presencial en la Ciudad de México. El desarrollo del primer turno evaluativo en las instalaciones del Palacio de los Deportes estuvo marcado por un riguroso despliegue de supervisión institucional y fallas técnicas puntuales. Cerca de dieciséis aspirantes experimentaron desperfectos en los dispositivos electrónicos asignados para la resolución de la prueba, por lo que las autoridades universitarias procedieron a su reubicación inmediata dentro del recinto para no afectar el desarrollo del procedimiento académico.

Los protocolos de revisión e ingreso aplicados a los miles de estudiantes mostraron un incremento notable en los estándares de seguridad respecto a convocatorias previas. Los coordinadores de la evaluación exigieron el retiro de prendas abultadas, gorras y mochilas, además del resguardo estricto de teléfonos móviles y relojes inteligentes bajo las sillas de los postulantes. La comunidad estudiantil describió una atmósfera de marcada vigilancia, destacando la presencia física de supervisores en sustitución de las herramientas de inteligencia artificial empleadas en el esquema digital previo para prevenir irregularidades.

La afluencia registrada durante la mañana alcanzó aproximadamente cuatro mil doscientos aspirantes de una meta proyectada cercana a seis mil personas por turno. De acuerdo con las estimaciones presentadas por el secretario general de la institución, Javier de la Fuente, se contempla recibir un aproximado de doce mil quinientos concursantes diarios a lo largo de las tres jornadas programadas. Para garantizar la transparencia y equidad del proceso, la máxima casa de estudios incrementó sustancialmente el número de aplicadores, asignando un supervisor por cada veintiocho alumnos evaluados.

La aplicación del examen de control se mantendrá activa de manera ininterrumpida hasta el miércoles diecinueve, distribuyendo a la masa estudiantil en tres turnos operativos cada día. Bajo este esquema de control de densidad, las autoridades estiman recibir a cerca de treinta y ocho mil aspirantes. Esta medida presencial de emergencia fue implementada tras la detección de anomalías y auxilios externos no permitidos durante la primera prueba en línea realizada en mayo pasado, situación que obligó a la reestructuración del proceso de selección académica.

Durante el arranque de las jornadas, el secretario general de la Universidad Nacional reiteró las disculpas institucionales hacia los jóvenes afectados por la repetición del proceso. Las autoridades explicaron que la cancelación de la modalidad en línea respondió a la obligación ética de evitar fraudes y garantizar que el ingreso a las licenciaturas responda exclusivamente al mérito individual. A pesar de las molestias causadas entre los estudiantes y sus familias, la institución defendió la transparencia de la medida presencial como un aprendizaje indispensable.

Desde las primeras horas de la mañana, la llegada masiva de jóvenes acompañados por sus familiares generó grandes concentraciones en las inmediaciones del recinto deportivo. El personal operativo coordinó el acceso mediante altavoces para agilizar las filas y controlar el nerviosismo del alumnado. A pesar de la tensión generada por repetir el examen de admisión, los concursantes mostraron confianza en sus conocimientos, mientras la universidad garantizó la pulcritud en la publicación de los resultados finales.

Redacción Rotativo de México
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