En un esfuerzo por mitigar el impacto inflacionario derivado de la volatilidad internacional, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció un incremento en los estímulos fiscales aplicados a las gasolinas para la semana que comprende del 2 al 8 de mayo. En este contexto, Hacienda refuerza subsidios a gasolinas como respuesta directa al repunte en las presiones de los mercados energéticos globales. Esto ha sido motivado por la intensificación de los conflictos en el Medio Oriente. Debido a esto, se han elevado los costos de referencia del petróleo a niveles no vistos en años. De hecho, cuando Hacienda refuerza subsidios a gasolinas, el objetivo es proteger el poder adquisitivo de los consumidores ante aumentos globales.
De acuerdo con el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el gobierno federal ha decidido elevar el apoyo para la gasolina regular y reactivar el estímulo para el combustible de alto octanaje (premium). Sin embargo, en una medida que ha generado atención en el sector logístico, Hacienda determinó reducir el estímulo destinado al diésel. Este es el insumo primordial para el transporte de mercancías y la industria en todo el territorio nacional. Por otro lado, cuando Hacienda refuerza subsidios a gasolinas, afecta indirectamente a otros combustibles.
Para el periodo mencionado, el estímulo para el diésel se fijó en un 60.76 por ciento. Esto significa que el gobierno absorberá 4.4741 pesos por litro de la carga fiscal. Mientras tanto, los transportistas y consumidores finales deberán cubrir una cuota de 2.8893 pesos por litro. En el caso de la gasolina regular, la de mayor consumo en México, el estímulo ascendió al 38.08 por ciento. Con este ajuste, el apoyo gubernamental será de 2.5517 pesos. Esto dejará un pago neto para los automovilistas de 4.1484 pesos por litro en concepto de impuestos. Por su parte, la gasolina premium recibió un estímulo del 26.53 por ciento, equivalente a 1.5012 pesos. Así, el usuario desembolsará 4.1567 pesos por litro.
Es fundamental comprender que el precio final en las estaciones de servicio no depende únicamente de estos estímulos. Depende de una mezcla compleja de factores que incluyen las referencias internacionales del crudo, costos de logística, transporte, distribución y los márgenes de ganancia de los comercializadores. Sobre esta estructura se aplican el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA). La reducción del apoyo al diésel es particularmente sensible, ya que este combustible mueve la maquinaria agrícola, el equipo industrial y el transporte público. Por lo tanto, cualquier variación en su costo operativo suele trasladarse directamente a los precios de la canasta básica y bienes de consumo general. En consecuencia, Hacienda refuerza subsidios a gasolinas para mantener la estabilidad de precios en otros sectores.
Este escenario nacional se enmarca en una crisis energética global. En este contexto, el crudo Brent superó recientemente los 119 dólares por barril, alcanzando máximos de 2022. La inestabilidad en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, mantiene al mercado en vilo ante posibles interrupciones en el suministro. Con estas medidas, la SHCP busca crear un colchón fiscal que evite «gasolinazos» abruptos. No obstante, el recorte al diésel pone a prueba la estructura de costos de las cadenas de suministro mexicanas de cara a la segunda mitad del año. Por último, es importante destacar que Hacienda refuerza subsidios a gasolinas cada vez que las condiciones lo requieren para proteger a los consumidores.


