Geopolítica y Mercados: El «Piso Parejo» de México ante el Gigante Asiático y la Ruta del T-MEC

La postura comercial de México ha tomado un matiz de firmeza soberana en los últimos días, tras las declaraciones de Marcelo Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Economía. El funcionario fue tajante al señalar que las recientes medidas arancelarias impuestas a productos provenientes de naciones sin tratados comerciales, especialmente China, no representan una hostilidad diplomática, sino una necesidad mecánica para equilibrar una balanza que hoy se inclina peligrosamente a favor de las empresas extranjeras. Esta reacción surge luego de que el Ministerio de Comercio de China expresara su preocupación por pérdidas estimadas en 9 mil 400 millones de dólares para sus sectores mecánico y eléctrico debido al aumento de impuestos a la importación implementado desde inicios de este 2026. Ebrard defendió este «derecho de piso» como una herramienta legítima para permitir que la industria nacional compita en condiciones de igualdad, subrayando que el objetivo no es bloquear el comercio, sino eliminar las ventajas desleales que actualmente asfixian a los productores mexicanos en diversos frentes estratégicos.

Durante su participación en la Asamblea de la Caintra en Nuevo León, el secretario detalló que sectores como el textil, el calzado y, de manera crítica, el acero, han sido los más afectados por prácticas que rozan el dumping. Citó como ejemplo el acero chino, cuyo costo de entrada a México es de apenas 150 dólares, una cifra que, según investigaciones de la Secretaría de Economía, solo es posible mediante subsidios gubernamentales masivos o la evasión de cargas impositivas que las empresas locales sí deben cubrir. De igual forma, el mercado automotriz ha sentido el impacto de precios de salida inferiores al costo de producción real, lo que pone en riesgo de quiebra técnica a las plantas de manufactura nacional. Esta estrategia de «limpieza comercial» se alinea con los compromisos adquiridos en la primera ronda de conversaciones para la revisión del T-MEC con Estados Unidos, donde ambos socios acordaron reducir la dependencia de Asia en cadenas de valor fundamentales para la estabilidad de América del Norte.

La vulnerabilidad actual es evidente: México y Estados Unidos importan de Asia el 90% de las sustancias químicas para la petroquímica y el 85% de los principios activos farmacéuticos. Ebrard enfatizó que esta dependencia es un riesgo de seguridad nacional que debe mitigarse mediante el fomento de la producción local y la inversión regional. En este sentido, la eliminación de aranceles cruzados entre los socios del norte, como el impuesto del 50% al acero por parte de Estados Unidos, es una prioridad para dar certidumbre a los inversionistas. Actualmente, México se consolida como el principal exportador hacia territorio estadounidense, con un impresionante 85% de sus envíos libres de gravámenes. Con la mira puesta en el 1 de julio, fecha límite para decidir la continuidad del proceso de revisión del tratado, el optimismo de Ebrard es palpable. El secretario apuesta por un acuerdo que garantice estabilidad, fomente la cooperación y transforme a la región en un bloque industrial autosuficiente frente a los vaivenes de la economía global, siempre bajo la premisa de que México no tiene «nada contra nadie», sino todo a favor de su propia competitividad.

Redacción Rotativo de México
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