China puso en vigor nuevas reglas de control fronterizo que permiten restringir la salida del país a ciudadanos involucrados en actividades consideradas ilegales y que puedan representar un riesgo para la seguridad nacional, industrial o tecnológica. Las disposiciones forman parte de una reforma más amplia de la regulación fronteriza y entraron en vigor este martes 15 de septiembre.
Las nuevas normas contemplan que una persona que haya participado en el extranjero en actividades delictivas contrarias a la seguridad nacional pueda enfrentar una prohibición para volver a salir de China por un periodo de entre seis meses y tres años, contado a partir de su regreso. También se prevén restricciones para quienes incumplan regulaciones relacionadas con la importación o exportación de tecnología cuando las acciones representen un riesgo para la seguridad industrial o tecnológica.
La medida ocurre en un contexto de creciente competencia tecnológica entre China y Estados Unidos, particularmente en áreas como la inteligencia artificial. La regulación establece como objetivos la protección de la soberanía, la seguridad nacional y los intereses de desarrollo del país.
Además, las disposiciones incluyen controles dirigidos a ciudadanos extranjeros. China podría impedir durante uno a cinco años el ingreso de personas que proporcionen información falsa al solicitar una visa o al momento de ingresar al territorio.
Otro de los objetivos señalados por las autoridades es combatir situaciones en las que ciudadanos sean engañados para viajar al extranjero y posteriormente obligados a participar en operaciones ilegales de apuestas o estafas realizadas por internet o vía telefónica.
La Administración del Ciberespacio de China aseguró que las nuevas medidas no están dirigidas contra ciudadanos que viajen por motivos legítimos, sino contra personas involucradas en actividades transfronterizas ilegales.
Las nuevas disposiciones también han sido relacionadas con la preocupación de Beijing por la transferencia de tecnología y conocimientos estratégicos. En abril, el gobierno chino impidió que Meta adquiriera Manus, una empresa de inteligencia artificial con raíces chinas y sede en Singapur, ante preocupaciones relacionadas con la transferencia de tecnología avanzada.


