Una camiseta roja de Michael Jordan, utilizada y autografiada durante las Finales de la NBA de 1998, se vendió de manera privada por 14 millones de dólares, una cifra que establece un nuevo récord para una pieza de memorabilia de basquetbol. La casa de subastas Hunt Auctions anunció la operación este lunes y confirmó que el comprador fue Ron Firman, inversionista inmobiliario de Miami.
La prenda corresponde al segundo partido de aquella serie entre los Chicago Bulls y el Utah Jazz, disputado el 5 de junio de 1998 en Salt Lake City. Esa noche, Jordan anotó 37 puntos y lideró la victoria de Chicago por 93-88, resultado que igualó la final a un triunfo por equipo.
Los Bulls terminaron por conquistar el campeonato en seis encuentros, con lo que Jordan consiguió el sexto y último título de su carrera en la NBA. Aquella temporada, la 1997-1998, quedó retratada años después en la serie documental The Last Dance, estrenada en 2020.
De acuerdo con Hunt Auctions, la camiseta fue adquirida directamente a los Bulls por un coleccionista privado en 2003. Desde entonces, sólo habría cambiado de propietario una vez. La pieza cuenta con documentación sobre su procedencia y autenticaciones que la vinculan con aquel partido, además de la firma del ex basquetbolista.
El monto pagado también coloca a la prenda como la segunda camiseta deportiva usada en un partido más cara de la que se tiene registro. El primer lugar corresponde a la camiseta de Babe Ruth, leyenda de los Yankees de Nueva York, vendida por 24.12 millones de dólares en 2024. La prenda fue utilizada durante la Serie Mundial de 1932, cuando conectó el histórico jonrón conocido como called shot.
La venta es, además, la tercera camiseta de las Finales de 1998 de Jordan que alcanza un precio superior a los 10 millones de dólares. Una utilizada en el primer partido se vendió por aproximadamente 10.1 millones en 2022, mientras que otra del tercer encuentro alcanzó cerca de 12.3 millones en septiembre de 2026.
El interés por los objetos relacionados con la última temporada de Jordan en Chicago continúa creciendo entre coleccionistas, que consideran aquella etapa una de las más emblemáticas de la historia de la NBA.


