Una investigación periodística reveló un presunto esquema de venta de licencias para dirigir equipos de fútbol que habría permitido a ex jugadores de élite obtener certificaciones sin completar la formación requerida por la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA). Entre los nombres mencionados aparecen figuras como Roberto Carlos, Thiago Silva, Felipe Melo y Diego Lugano.
La investigación fue publicada por el portal brasileño UOL, tras dos años de trabajo periodístico, y señala al exfutbolista argentino Alejandro Mancuso como presunto intermediario de las acreditaciones. Mancuso jugó en clubes como Palmeiras y Flamengo, además de formar parte del cuerpo técnico de Diego Maradona durante el Mundial de Sudáfrica 2010.
De acuerdo con el reportaje, la oferta consistía en obtener cuatro licencias —C, B, A y PRO— mediante un supuesto trámite urgente. El paquete costaba alrededor de 100 mil reales brasileños, equivalentes a unos 20 mil dólares, y prometía entregar los documentos en un plazo máximo de 10 días. La licencia PRO es la categoría de mayor nivel dentro de ese esquema de certificación.
Entre los ex futbolistas y personalidades del deporte mencionados en la investigación también figuran Alex de Souza, Paulinho, Luiz Gustavo, Dejan Petkovic, Paolo Guerrero y Roberto Assis, hermano y representante de Ronaldinho. Sin embargo, las circunstancias de cada caso son distintas: algunos de los involucrados afirmaron que creían estar adquiriendo documentos válidos, mientras otros reconocieron haber buscado una vía más sencilla para obtenerlos.
Los documentos revisados presentaban distintas irregularidades, entre ellas códigos QR que no funcionaban, fechas retroactivas, errores ortográficos y registros académicos cuestionados. La ATFA negó que Mancuso trabajara para la institución o tuviera autorización para gestionar las licencias, y sostuvo que los certificados señalados no eran auténticos. Mancuso, por su parte, rechazó haber vendido documentos fraudulentos y afirmó que únicamente facilitaba contactos.
El caso abrió cuestionamientos sobre los mecanismos de validación de las credenciales utilizadas por entrenadores profesionales. En Brasil, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) comenzó a revisar registros de técnicos que presentaron licencias argentinas, mientras que uno de los casos reportados derivó en la cancelación del registro de un entrenador en el sistema federativo.


