LIV Golf solicitó protección judicial por bancarrota bajo el Capítulo 11 en Nueva Jersey, en una medida que busca reorganizar las finanzas de la liga de golf y preparar una nueva etapa sin depender del financiamiento saudita. La empresa reportó entre 500 millones y mil millones de dólares en pasivos, mientras estima que sus activos se encuentran entre 100 y 500 millones de dólares.
La decisión ocurre después de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita retirara este año su respaldo financiero a la competición. El torneo final de la temporada se disputó el mes pasado en Indiana, mientras LIV trabaja en un plan para continuar sus operaciones y modificar el formato de la liga.
La organización informó que alcanzó un acuerdo de reestructuración con BC Partners, que se plantea como la principal fuente de capital para la siguiente etapa. Además, el Fondo de Inversión Pública aceptó proporcionar 49.6 millones de dólares mediante financiamiento de deudor en posesión, sujeto a la aprobación del tribunal.
El director general de LIV Golf, Scott O’Neil, señaló que el proceso permitirá abordar las obligaciones financieras anteriores y buscar una transacción que permita construir una nueva versión de la competición. La propuesta contempla que los jugadores sean propietarios mayoritarios, además de un calendario reducido.
El nuevo formato también contempla aumentar el número de participantes de 57 a 75 jugadores e introducir por primera vez un corte después de 54 hoyos. La organización analiza además eliminatorias los lunes y una estructura de equipos basada en las nacionalidades de los golfistas. LIV pretende mantener algunos de sus mercados más importantes en Australia, Sudáfrica y Asia.
La situación financiera contrasta con la inversión realizada desde el lanzamiento de LIV Golf en 2022, cuando la liga utilizó grandes cantidades de dinero para atraer a figuras de la Gira de la PGA. El gasto acumulado habría superado los 5 mil millones de dólares antes de que el Fondo anunciara el retiro de su respaldo.
Entre los principales acreedores aparecen Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Dustin Johnson y Cameron Smith. De los 30 principales acreedores incluidos en la presentación, 14 son jugadores. Rahm encabeza la lista con una reclamación no garantizada cercana a los 7.5 millones de dólares.
El futuro de las principales figuras de LIV también permanece en duda. Rahm aseguró que todavía tiene contrato con la liga y que está dispuesto a cumplirlo, aunque reconoció que el tiempo determinará lo que ocurrirá.
La presentación judicial incluye además a Luisiana como uno de los principales acreedores, con una reclamación de 1.22 millones de dólares. LIV había pospuesto previamente su evento en ese estado, mientras que el torneo de Michigan fue cancelado y el campeonato por equipos terminó fusionándose con el evento final de Indiana.


