La eliminación de Corea del Sur en la Fase de Grupos del Mundial 2026 continúa generando fuertes repercusiones dentro y fuera del país. La situación alcanzó un nuevo nivel luego de que el ex seleccionador Hong Myung-Bo abandonara territorio surcoreano tras recibir amenazas de muerte, en medio de un ambiente de tensión provocado por el inesperado desempeño del equipo nacional.
Diversos medios de comunicación de Corea del Sur informaron que el entrenador fue visto en un aeropuerto intentando evitar la atención pública. Con gorra y cubrebocas, Hong Myung-Bo habría abordado un vuelo con destino a Estados Unidos, presuntamente hacia la ciudad de Los Ángeles, en una salida marcada por las medidas de discreción y seguridad.
La presión sobre el estratega aumentó considerablemente después de que Corea del Sur, integrante del Grupo A junto con México, quedara eliminada al no conseguir un lugar entre los mejores terceros de la Copa del Mundo. El resultado fue considerado un fracaso deportivo para una selección que llegaba con expectativas de competir por un lugar en la fase de eliminación directa.
Las consecuencias trascendieron el ámbito futbolístico y llegaron hasta el gobierno surcoreano. Tras confirmarse la eliminación del combinado nacional, el presidente Lee Jae Myung solicitó al Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo iniciar una investigación para determinar las causas que provocaron la temprana despedida del representativo asiático en el torneo.
En medio de la creciente presión pública, Hong Myung-Bo presentó su renuncia al cargo y rápidamente fue señalado como el principal responsable del decepcionante desempeño de la selección. La reacción mediática también llamó la atención internacional, especialmente después de que la cadena KBS difundiera imágenes del entrenador con el rostro completamente difuminado, una medida editorial que provocó miles de reacciones en redes sociales y abrió un debate sobre el tratamiento mediático hacia las figuras deportivas.
Los reportes indican que la decisión del técnico de salir del país estuvo motivada principalmente por razones de seguridad. Tanto él como integrantes de su familia habrían recibido amenazas de muerte en los días posteriores a la eliminación mundialista, situación que obligó a reforzar las medidas de protección y acelerar su salida del país.
El caso de Hong Myung-Bo refleja el enorme impacto social que puede generar un fracaso deportivo en naciones donde el fútbol despierta una gran pasión. Mientras continúan las investigaciones oficiales y se analizan las responsabilidades por la eliminación, el futuro del entrenador permanece incierto, lejos de Corea del Sur y bajo un contexto marcado por la preocupación por su integridad y la de sus seres queridos.


