La estrategia de precios implementada por la FIFA para la venta de boletos de la Copa del Mundo de 2026 generó desacuerdos dentro de la propia organización, según reveló un informe publicado por el diario británico The Guardian. De acuerdo con la información difundida, algunos integrantes de la oficina de la FIFA en Estados Unidos expresaron su desacuerdo con el modelo adoptado, al considerar que podían ofrecerse opciones más accesibles para los aficionados, especialmente en las zonas de admisión general.
Las diferencias surgieron alrededor del uso de tarifas dinámicas, un sistema que ajusta los precios de las entradas en función de la demanda. Aunque algunos trabajadores defendían una política enfocada en ampliar el acceso del público mediante costos más bajos, la dirección del organismo mantuvo su postura y apostó por maximizar los ingresos de cara al torneo más grande en la historia de las Copas del Mundo.
La competencia, que será organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá, representa una oportunidad comercial sin precedentes para la FIFA. La entidad considera que la elevada capacidad económica del mercado estadounidense y el enorme interés generado por el certamen justifican la estrategia de precios aplicada durante el proceso de venta.
En respuesta a las versiones publicadas, la FIFA aseguró que todos los miembros de la organización respaldan la política establecida para la comercialización de boletos. Sin embargo, el informe señala que existieron voces internas que favorecían una estructura más accesible para los seguidores del fútbol.
Las previsiones financieras del organismo contemplan ingresos cercanos a los 11 mil millones de dólares durante el ciclo mundialista. De esa cifra, alrededor de 3 mil millones procederían directamente de la venta de entradas para los encuentros del torneo.
A pesar de las críticas por los elevados costos, la demanda de boletos ha sido extraordinaria. Los precios para la fase de grupos oscilan entre 60 y 2 mil 735 dólares, mientras que para la final pueden alcanzar entre 2 mil y 7 mil 875 dólares. Incluso con estas tarifas, la FIFA reportó una ocupación del 99.54 por ciento en los primeros 36 partidos comercializados.
En el mercado secundario, permitido legalmente en Estados Unidos, algunos boletos para la final han llegado a ofrecerse por hasta 28 mil 500 dólares. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la estrategia argumentando que precios más bajos habrían favorecido la reventa y reducido los recursos destinados al desarrollo del fútbol mundial.


