La Federación Noruega de Fútbol expresó públicamente su rechazo al denominado Premio de la Paz instaurado por la FIFA, al considerar que su creación y entrega vulneran el principio de neutralidad política. La postura surge tras la decisión del organismo internacional de otorgar dicho reconocimiento al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La presidenta de la federación noruega, Lisa Klaveness, confirmó que su organización respaldará formalmente una denuncia presentada por la ONG FairSquare contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Esta queja será evaluada por el Comité de Ética del máximo ente del fútbol internacional, instancia encargada de revisar posibles violaciones a sus estatutos.
De acuerdo con Klaveness, la FIFA habría incumplido sus propias normas al involucrarse en decisiones con connotaciones políticas, lo que, a juicio de la dirigente, compromete la imparcialidad que debe regir al organismo. En ese sentido, anunció que se enviará una carta oficial solicitando que el caso sea analizado a fondo por las autoridades correspondientes dentro de la institución.
La polémica no solo se centra en la entrega del reconocimiento, sino también en la propia existencia del galardón. La Federación Noruega reiteró su oposición desde el momento en que se planteó su creación, argumentando que carece de legitimidad al no haber sido aprobado mediante los mecanismos formales del congreso de la FIFA.
The president of the Norwegian football association has called for the abolition of the FIFA Peace Prize, which was awarded to U.S. president Donald Trump, and says she supports an ethics complaint against Gianni Infantino, the president of world football’s governing body.
— The Athletic | Football (@TheAthleticFC) April 27, 2026
Lise… pic.twitter.com/dBeCfjLzi5
Klaveness subrayó que el premio excede las funciones del organismo rector del fútbol mundial, al considerar que introduce elementos ajenos a su ámbito deportivo. Según su postura, establecer distinciones de carácter político sin consenso institucional representa un precedente preocupante para la gobernanza del fútbol internacional.
El tema será uno de los puntos relevantes en el próximo congreso de la FIFA, donde la dirigente noruega participará como miembro del consejo ejecutivo. Se espera que la discusión genere debate entre las distintas federaciones afiliadas, especialmente en torno a los límites entre deporte y política.
Mientras tanto, la denuncia impulsada por FairSquare avanza en el proceso interno del organismo, lo que podría derivar en una revisión más amplia sobre la pertinencia de este tipo de reconocimientos dentro de la estructura de la FIFA.
La postura de Noruega abre un nuevo frente de discusión sobre el rol institucional del fútbol a nivel global y plantea interrogantes sobre la necesidad de mantener la neutralidad en un contexto cada vez más influenciado por factores externos.


