La indignación ciudadana alcanzó un punto de ebullición en Uruapan, Michoacán. La gente obligó al gobernador del estado, Alfredo Ramírez Bedolla, a retirarse precipitadamente del funeral del exalcalde Carlos Manzo Rodríguez. El joven político fue asesinado a tiros el pasado sábado por la noche en la Plaza de Los Mártires. Este hecho ocurrió justo después de inaugurar el tradicional Festival de Las Velas, evento que marca el inicio de la Noche de Muertos en la localidad.
El ambiente de dolor y rabia se tornó hostil en la funeraria San José. Esto sucedió apenas cinco minutos después de que Ramírez Bedolla llegara a dar sus condolencias. Entre la multitud, la gente comenzó a gritar con furia: “¡Fuera, fuera!”, “¡asesino!”, “¡inútil!” y “¡justicia, justicia!”. El equipo de seguridad del gobernador le aconsejó retirarse inmediatamente. Custodiado por media docena de guardias, Ramírez Bedolla salió a paso apresurado del lugar. Esta salida evidenció el profundo resentimiento de la población hacia las autoridades estatales ante la creciente ola de violencia.
Marchas y Homenaje Simbólico
En respuesta al «artero asesinato» ocurrido a la vista de una multitud, se convocaron marchas pacíficas este domingo en Morelia y Uruapan. El objetivo: exigir justicia. En la capital michoacana, la protesta partió de la plaza José María Morelos hacia Palacio de Gobierno. En Uruapan, la propia familia del alcalde Manzo organizó la manifestación. Como un acto simbólico de resistencia, los familiares decidieron llevar el féretro de Carlos Manzo a la Pérgola Municipal. Este es el corazón de la ciudad frente a la Casa de la Cultura, donde el político solía atender audiencias públicas.
Empresarios, políticos locales y federales han condenado los hechos en redes sociales. En el ámbito de la investigación, la Fiscalía del estado, dirigida por Carlos Torres Piña, confirmó que una persona que participó directamente en el crimen fue detenida. Las fuerzas de seguridad abatieron al autor material en el mismo lugar. Sin embargo, este asesinato se suma a una reciente espiral de violencia. Ocurre apenas 11 días después del hallazgo del cuerpo del presidente de la Asociación de Limoneros del Valle de Apatzingán, Bernardo Bravo Manríquez. Él también denunció públicamente a los grupos delincuenciales.
Advertencias Ignoradas y Retiro de Elementos
Manzo Rodríguez advirtió repetidamente del peligro que corría. Desde el inicio de su gestión, el 1 de septiembre de 2024, alertó sobre amenazas de muerte a él y su familia. Él solicitó de manera formal a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al Secretario de Seguridad federal Omar García Harfuch, y al gobernador Ramírez Bedolla, el refuerzo de la Guardia Nacional, policía estatal y Ejército para proteger a la población. El gobierno federal y estatal enviaron más de 300 elementos el 30 de septiembre. Estos se retiraron 15 días después. Manzo denunció el hecho en medios y en sus populares redes sociales.
La situación de alto riesgo se intensificó a finales de agosto. La policía municipal, en un operativo ordinario, logró detener a René Belmonte Aguilar, alias “El Rino”, señalado como jefe de plaza del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Tras esta detención, el alcalde Manzo alertó públicamente sobre un asedio inminente del cártel y un «código rojo» para la población. Detectó la presencia masiva de hombres armados que, presuntamente, buscaban venganza. Esta advertencia, trágicamente, se concretó con su asesinato.


