Un migrante cubano recluido en confinamiento solitario en un centro de detención migratoria en Texas murió después de ser inmovilizado por guardias y dejar de respirar, de acuerdo con un informe de necropsia dado a conocer el miércoles, el cual clasificó el fallecimiento como homicidio.
La víctima fue identificada como Geraldo Lunas Campos, de 55 años, padre de cuatro hijos, quien murió el 3 de enero tras un altercado con el personal de custodia en la instalación conocida como Camp East Montana. El reporte forense señala que la muerte ocurrió luego de que Lunas Campos fuera sometido físicamente, lo que derivó en la interrupción de la respiración, contradiciendo la versión inicial de las autoridades migratorias.
El Servicio de Migración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) afirmó previamente que Lunas Campos intentaba quitarse la vida y que los agentes intervinieron con la intención de salvarlo. Sin embargo, la determinación de homicidio en la autopsia abre cuestionamientos sobre el uso de la fuerza, los protocolos de contención y las condiciones del confinamiento solitario en centros de detención migratoria.

Organizaciones de derechos humanos han reiterado críticas al uso del aislamiento prolongado y a las técnicas de inmovilización en instalaciones de ICE, al advertir que pueden provocar riesgos graves para la salud, especialmente en personas bajo estrés extremo o con padecimientos previos. El caso de Lunas Campos se suma a una serie de muertes bajo custodia que han intensificado el escrutinio público y legislativo sobre la responsabilidad institucional y la transparencia en estos centros.
Las autoridades no han informado si habrá sanciones penales o administrativas derivadas del dictamen forense, ni si se revisarán los procedimientos internos. El caso permanece bajo análisis, mientras familiares y defensores exigen una investigación independiente y rendición de cuentas.


