En el marco del Foro Económico Mundial 2026, celebrado en Davos, Suiza, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia internacional al lanzar una advertencia directa a la OTAN en relación con su persistente interés estratégico en Groenlandia, territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca y clave en la geopolítica del Ártico.
Durante su participación, Trump minimizó públicamente sus intenciones al señalar que “solo quiere un trozo de hielo”. Sin embargo, el tono de sus declaraciones cambió al advertir que los aliados tienen dos opciones frente a su postura: aceptar la propuesta estadounidense o enfrentar consecuencias políticas futuras.
“Pueden decir que sí, y se los agradeceremos mucho. O pueden decir que no, y lo recordaremos”, afirmó, en un mensaje que fue interpretado por analistas como una forma de presión diplomática directa hacia los miembros de la alianza atlántica.
El interés de Trump en Groenlandia no es nuevo. Desde su primer mandato, el territorio ha sido considerado por Washington como un punto estratégico clave debido a su ubicación en el Ártico, sus rutas marítimas emergentes, su potencial en recursos naturales y su relevancia en términos de seguridad militar y vigilancia global.
👉 Para seguir leyendo análisis clave sobre geopolítica y poder internacional, te invitamos a mantenerte informado en Rotativo de México, donde abordamos los temas que definen el rumbo del mundo:
https://www.rotativodemexico.com/
Trump responde a críticas por su estilo de liderazgo
Tras su discurso en Davos, Trump también respondió a las críticas que lo califican como dictador o líder autoritario. El mandatario sostuvo que, en ciertos contextos internacionales, es necesario ejercer un liderazgo firme para defender los intereses nacionales, aunque negó que sus declaraciones implicaran una ruptura con los principios democráticos.
Trump subrayó que no se refería a sí mismo como un gobernante autoritario, sino a la necesidad de que los líderes actúen con determinación en escenarios de alta complejidad global. Estas declaraciones reforzaron el debate sobre su estilo confrontativo, caracterizado por una diplomacia directa y poco convencional frente a organismos multilaterales.
La polémica se intensificó cuando, durante su intervención, Trump pareció confundir Islandia con Groenlandia, al afirmar que líderes europeos lo apreciaban hasta que “les habló de Islandia”. La frase generó reacciones inmediatas en medios internacionales y redes sociales, al tratarse de un foro de alto nivel político y económico.
Ante la confusión, la Casa Blanca salió a matizar las declaraciones del presidente. La portavoz Karoline Leavitt aclaró que Trump en realidad se refería a Groenlandia, al mencionar un “pedazo de hielo”, y no a Islandia. La aclaración buscó evitar interpretaciones erróneas y reducir el impacto diplomático del comentario en un escenario internacional clave.
Repercusiones en la OTAN y la diplomacia global
El episodio reavivó el debate dentro de la OTAN sobre la relación con Estados Unidos y el papel de la alianza frente a los intereses estratégicos estadounidenses en el Ártico. Analistas consideran que las palabras de Trump podrían tensar aún más las relaciones transatlánticas, especialmente con países europeos que buscan mantener un equilibrio entre cooperación y soberanía territorial.
Además, la advertencia implícita de “recordar” a quienes se opongan a su postura refuerza la percepción de que Trump continúa utilizando una estrategia de presión política y retórica dura como herramienta central de política exterior.


