El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, abrió el debate sobre una posible modificación disciplinaria en el fútbol internacional: expulsar con tarjeta roja a los jugadores que se cubran la boca durante confrontaciones en el campo, especialmente si existe sospecha de expresiones racistas.
La propuesta surge tras un episodio ocurrido en la Liga de Campeones de la UEFA, donde el delantero del Real Madrid, Vinícius Júnior, denunció haber recibido insultos racistas por parte del argentino Gianluca Prestianni, jugador del Benfica. Durante el encuentro, Prestianni se aproximó al brasileño cubriéndose la boca con la camiseta, gesto que generó controversia. El futbolista sudamericano negó las acusaciones, aunque fue suspendido provisionalmente mientras avanzaban las investigaciones.
El tema fue abordado el sábado en una reunión de la International Football Association Board (IFAB), organismo encargado de definir las reglas del juego. Entre los puntos analizados figura la posibilidad de establecer una presunción disciplinaria cuando un jugador oculte su boca en medio de un intercambio verbal, bajo el argumento de que dicho gesto podría evidenciar la intención de evitar que se detecten expresiones indebidas.
Pristiani se tapa con la camiseta para insultar de manera racista a Vinicius tras el gol.
— LaVozGalactica (@Lavozgalactica) February 17, 2026
Siempre son del mismo país… pic.twitter.com/Y45fjwz7r0
Infantino sostuvo en declaraciones a Sky News que, si un futbolista se cubre la boca y emite comentarios con consecuencias racistas, la sanción debe ser inmediata y ejemplar. Incluso planteó que, en ausencia de pruebas claras, el simple hecho de taparse la boca podría interpretarse como indicio de conducta inapropiada. Según el dirigente, esta medida reforzaría el compromiso del balompié mundial en la lucha contra el racismo.
Las eventuales modificaciones podrían implementarse en la próxima Copa del Mundo, que se celebrará este verano en Estados Unidos, Canadá y México. La discusión ha generado opiniones divididas entre especialistas y aficionados, quienes cuestionan cómo se aplicaría la norma y qué criterios probatorios se utilizarían para determinar la intencionalidad.
El debate continúa abierto mientras las autoridades del fútbol internacional evalúan ajustes que fortalezcan las sanciones frente a conductas discriminatorias dentro del terreno de juego.


